Nuestra sociedad y las estrellas de mar: declaración de principios.

Sabéis que no suelo hablar de política, en muy raras ocasiones me pronuncio. El motivo no es cobardía, todo lo contrario. Quiero respetar al máximo número de personas, ideologías, movimientos y desde mi apertura mental caben todas las acciones encaminadas a liderar los valores principales del ser humano. Yo acompaño a personas a mejorar su rendimiento, no a ideologías.

Trabajo como coach, una profesión tan digna como otra cualquiera y tan llena de miserias como las demás. También hay crisis en nuestro sector, no os dejéis engañar por aquellos que se  propagan como Los grandes líderes de un movimiento falso. El verdadero movimiento es la ACCIÓN, LA TOMA DE  CONCIENCIA Y la revolución está dentro de mostros mismos. Y entiendo que la gente está harta, quemada e indignada, Claro que lo entiendo. Aunque combata todos los días la cultura de la queja, aunque me llene de poderosas razones para contribuir a mejorar nuestro sistemas desde las pequeñas acciones y decisiones, aunque trabaje con Organizaciones en pos de la búsqueda de lideres y empresas emocionalmente inteligente, Claro que entiendo que la gente esté harta;porque hay que diferenciar entre , por favor, perdóneme esta burda expresión “putada” (faena, trastada, jugada, jugarreta, perrería) (”creo, que en inglés se dice “shitty‘ y “tragedia”.  Y no es lo mismo.

No tener trabajo puede ser una trastada, jugarreta o putada, pero cuando la pérdida de empleo te lleva a no poder dar de comer a tu familia se convierte en Tragedia.

No pagar una factura es una jugarreta porque te meten en un listado de morosos, pero cuando eso te lleva a no poder renovar un crédito que tienes para tu empresa, se convierte en tragedia.

No poder renovar los muebles de tu casa puede ser una faena después de 20 años con el mismo sofá, pero cuando el banco te exige el pago de la deuda y tú no tienes posibilidades y ni tan siquiera te permiten la dación en pago, es una tragedia.

Verte en la calle con tu familia es una tragedia.

Tener que ir a comedores públicos después de toda una vida con las necesidades cubiertas, es una jugarreta, pero cuando te vas a dormir bajo el soportal de una casa, es una tragedia.

Vivo en un barrio, de los muchos de España, se llama el Barrio de la Paz, justo al lado, del famoso Barrio de la Esperanza (Macarena). En el medievo se diferenciaban las clases sociales en ricos y miserables) porque vivían en la miseria.

¿Este es el mundo que queremos? 300.000 familias en la calle sin techo, arropadas, algunos, por sus familias, y otros, tirados en las esquinas…Ya no se diferencia entre ejecutivos, profesionales liberales y gente de la construcción. Esta tragedia ha llegado a todas partes. En mi barrio, hay una familia viviendo bajo un soportal, con la dignidad suficiente para no agachar la cara, porque como dijo Frankl, al ser humano nunca le pueden quitar la dignidad.

Este sistema ha fallado. No es el momento de buscar culpables, sino de responsabilizar al propio sistema que ha generado un reducto de 300.000 familias sin techo, la tasa de pobreza más alta de los últimos 30 años. El mismo país de las Olimpiadas, el mismo país de la Expo 92, el país con más universitarios de Europa, con un talento inigualable, con jóvenes y adultos preparados, con fuerza, ganas, ilusión, pasión por transformar. Ha llegado la hora de resurgir de nuestras cenizas, el poder de la resiliencia, en los peores momentos, sale lo mejor del ser humano. Somos pueblos solidarios, con el índice de donación de órganos más alto del mundo…ya lo hemos hecho en otras ocasiones. Pero cada vez que  un juez dicta un desahucio y  ponen la maquinaria en funcionamiento, es un fracaso del sistema. Las fuerzas publicas, los funcionarios deberían estar para proteger (y entiendo que ellos lo que hacen es seguir ordenes), pero se me hace muy difícil cuando veo sacar a un anciano de su casa, creer en los valores de mi país.

Hoy se ha suicidado un buen hombre de 54 años, desesparado, con la tragedia en las venas viendo que perdía su casa. Se volcará la prensa durante el día, se debatirá en la TV, y mañana se olvidará. Pues no. No estamos en la edad Media, no existe ni el derecho de pernada ni el derecho sobre la propiedad. Sobre todo cuando ha sido el propio sistema el que ha generado que se den hipotecas de alto riesgo, se haya especulado durante diez años con las tasaciones, se hayan permitidos firmas ante notario que pondrían los vellos de punta, y ahora, inyectamos al sistema bancario para que siga teniendo una bolsa de mas de 100.000 pisos en propiedad.

Recuerdo la historia de un hombre que estaba en la orilla de una playa salvando estrellas de mar que se habían quedado atrapadas en la arena. Había tantas que era imposible salvarlas a todas. Alguien se le acercó y le dijo: no vas a poder salvar a todas, cuando amanezca, morirán…

Y el hombre dijo: Yo acabo de salvar a esta…y la arrojó mar adentro.

Es el momento de que todos arrojemos estrellas de mar hacia adentro: generando valores de solidaridad, de compartír, de construir un nuevo modelo, inteligente, de sociedad basada en el ser y no en el tener.

Va por cada familia, en la que hay una trastada…Y por las miles en las que hay una tragedia.

Víctor Frankl nos dejó la enseñanza de que la dignidad no tiene precio y que siempre existe el camino de la esperanza. Yo hoy, he arrojado ya mi estrella de mar hacia el océano.

(En memoria  de   J.M.D.A,, de 53 años de edad que ha sido hallado ahorcado hoy en un patio interior de un inmueble de Granada una hora antes de que fuera desahuciado de su vivienda,)

Y por todos los que creen en la historia de la estrella de mar. Entre todos, podremos.