Cuídate a tí mismo para poder cuidar a los demás.

Si viajas frecuentemente en avión como yo, sabrás de lo que voy a hablarte. En mi caso, suelo viajar solo. Mi vida está llena de aeropuertos, andenes, estaciones, hoteles, pero de todos estos lugares el que me sigue poniendo nervioso es el avión… Sí,se que vas a decir… ¿Un coach nervioso montándose en un avión? Pues si, al igual que un médico puede sentir miedo ante una enfermedad o un pescadero no gustarle el salmón: esto es una profesión, no un sacerdocio…somos de carne y hueso con todas nuestra debilidades, no os creáis nunca a nadie que no dude…Es el origen de la filosofía, la duda existencial  y la duda metódica.

Pues algo que no hago en los aviones es escuchar a las azafatas/os…Suelo tener mi iphone encendido hasta el momento que me obligan a apagarlo….Y claro, nunca me entero de algo fundamental: ¿qué hacer en el caso de una gran turbulencia (las he pasado) y que haya que ponerse la mascarilla de oxigeno? Cuando viajamos con un niño en avión, lo primero que pensamos es que si llegara el caso se la pondríamos al niño primero, ¿verdad? Claro, es lo más importante…cuidar al niño….Error. El protocolo internacional de aviación dice que primero debemos nosotros usar la mascarilla y acto seguido ponersela al infante… ¿Por qué? Pues porque si nosotros no nos cuidamos primero, probablemente nadie podrá cuidar a ese niño…

Esto ocurre en la vida…Ya he hablado en otra coacciones de este tema y ha suscitado controversia, pero aprender a respetarnos , a cuidarnos, a confiar en nosotros, a perdonar, en definitiva a ser fiel a nosotros mismos, es una manera de cuidarnos para cuidar a los demás. En tu sistema de prioridades debes ser el primer sujeto, tú mismo, porque sin tú no te cuidas, te valora, y te recargas de energía, nadie lo hará por tí…

Así que no confundamos el egoísmo con el amor propio. El egoísta no se quiere así mismo, llena su autoestima a base de utilizar a los demás en beneficio propio, bien por violencia, control, o dependencia., Amarse a uno mismo es el comienzo del amor universal: Si no nos queremos, no podemos querer a los demás.

Y para demostrar que nos queremos, vamos a ponernos la ·”mascarilla de oxigeno” cada vez que lo necesitemos, cuidándonos para poder cuidar después a los demás.

Porque tú eres la esencia de tu propia vida.

El lago de los sueños

Anoche me levanté a primera hora de la madrugada oliendo a madreselva en el jardín del patio trasero. Tomé un vaso de agua mientras abría la puerta de madera. Marché a coger la barca, en silencio, como suelo hacer los veranos  insomnes. Deslicé el bote desde el embarcadero. Me adentré en el lago, acompañado por  el sonido de grillos y la luz de una luna que se comía el corazón  del bosque.  Todo mi cuerpo se estremeció de emoción. Estaba solo, en la inmensidad del lago, lejos de todo el ruido que  me intoxicaba mi vida: Ahora, nadie me protegía; ni proclamas, ni dádivas, ni palmas que te alejen del camino que quería emprender.

El viento del norte comenzó a mover las aguas, la barca, mientras los arboles en la orilla danzaban una mágica pavana que acompasaba  el ritual  que iba a comenzar.

Pensé en cada momento que la vida me había hecho grande, fuerte, en cada persona a la  que tenía que agradecer su aliento, sus manos, en los besos robados, los  abrazos compartidos, las confesiones inconfesables, las risas desinteresadas….Me acordé de los bizcochos de mi tía abuela, de las macetas de jazmín que proclamaban que la vida era primavera, de las dunas de poniente, donde vi por primera vez la muerte en el cuerpo de un delfín…. Lloré. Lloré, agradeciéndole a la vida cada minuto, cada segundo incesante que me había permitido existir, sin prisas, siendo  un niño con cuerpo de hombre y un hombre con corazón de niño…De cada lágrima que caía sobre las frías aguas del lago, brotó un sueño, de todos los colores, con olor a caramelos, a regaliz de vida….Eran las emociones, que se agolpaban para reciclarse.  Y me fundí con cada lágrima ,reciclándome una vez más, sin miedo a seguir viviendo …Sintiendo la fuerza de mi interior.

Mis razones para ser feliz.

Tengo tantas razones para ser feliz que me niego a pensar en acontecimientos barrocos que me impidan avanzar…Por eso cuando las fuerzas flaquean me acuerdo de mis poderosas razones:

He nacido entre dos siglos, el siglo de la razón y el siglo de la emoción. Estoy viviendo  un nuevo milenio donde el despertar de la conciencia va  a ser fundamental para la supervivencia de los valores humanos

He nacido en el sur donde el sol huele a madreselva y las noches son largas para poder abrazar con risas y cantos la música de la amistad.

He nacido con el   poder de modificar mis hábitos, mis creencias y valores. Mi vida es el fruto de mis acciones, pensamientos y emociones y cuanto más me conozco más afino en mi mapa del mundo.

He nacido con la capacidad de soñar. Porque sueño, estoy vivo. Ahora, sé que los sueños son deseos, y esos deseos se pueden convertir con entrenamiento en tangibles realidades. Cuestión de actitud, disciplina, potencial y enfoque.

He nacido envuelto en un cuerpo, que es el mío, el que acepto, respeto y trato de cuidarlo para que tenga calidad a la hora de subir a las montañas, cruzar los ríos de la esperanza y correr la maratón de la vida.

He nacido distinto, diferente, único e irrepetible. Esta diferencia me hace humilde, grande en la diversidad, soy el centro de mi universo pero no el ombligo del mundo… He nacido para compartir para cooperar, para conocer, para transformar, para disfrutar, Conozco mi mundo, y sé que hay muchas personas sufriendo la intolerancia y la demagogia del Ego que aniquila la  belleza del ser humano.

He nacido con dignidad, como dijo Víctor Frankl, la que “nada ni nadie nos puede arrebatar”. Consciente de ello, lucho en las barricadas de las emociones para contribuir a que la positividad, la proactividad, la tolerancia y la compasión (empatía en acción) creen un mundo mejor, lleno de luces y colores que nos hagan avanzar.

He nacido con la capacidad de amar…Amar la vida, amar  a mis semejantes, amarme a mi mismo. Por eso practico el agradecimiento y el perdón como fórmula inexorable de inteligencia humana. No cabe el odio en mi corazón: El rencor, es el cáncer del alma.

Y he nacido para acompañar a personas en el proceso de convertir sus sueños en metas alcanzables. Esto  me aporta felicidad y poder vivir libremente mis competencias emocional.

Coyright,2012 José Luis Fuentes.

.Escritor-coach-Traine Emocional

Me gusta

Me gusta la gente que mira a los ojos, los que se aproximan a los labios, sin miedos… que no muerden, tan solo besan los sueños. Me gusta la gente que te abraza, cuanto me gustan los abrazos…la gente que toca. Anda, toca, toca, que mis músculos están cargados de la adrenalina de la ternura. Me gusta la gente que canta en la ducha, la que tararea canciones por las esquinas, las que van sonriendo siempre en los arrabales del encanto…la risa y la sonrisa nos acercan a nuestro dios interno. Me gusta la gente que se quita la corbata para jugar, me gusta la gente que juega, y los que se quedan con la corbata…también siempre y cuando me dejen deshacer el nudo. Me gusta la gente sin complejos, los que aceptan su cuerpo, sus michelines , sus arrugas, su estado físico y se permite D-I-S-F-R-U-T-A-R del placer de tomar (con exceso) dulces de besos de miel, milhojas de felicidad, plum cake de sonrisas, Tartas de seducción. Me gustan la gente que se remanga la ropa y se mete en la piscina… las que ayudan sin esperar recompensa, las que te ofrecen su pecho como flotador, las que comparten el mapa del tesoro. Me gusta la gente que oye la radio de noche, la que sueña con imaginar y ponerle cuerpo a las voces que escucha, las que sueñan en color, las que compone a la vida, su propia banda sonora. Me gusta la gente atrevida, la emprendedora, la cooperante, la decisiva, la valiente…Valiente buena gente. Me gusta la gente bohemia, dicharachera, la esculpe_sueños, la enemiga del desencanto. Me gusta la gente que en estos momentos está creando acción para salir de la Crisis.

 Y me gustas tú. Y tú también.

Vamos a llenar el mundo de colores…

Con mi pincel de palabras trazo colores sobre las páginas:

Azul para  los corazones que huelen a mar, para los que amanecen en la bahía de  sus pensamientos,  con el salitre entre las manos y  estrellas de mar.

Verde para los que camina por los prados, los que se tumban en la yerba mojada y huelen el campo de sus sentimientos dejando que las mariposas revoloteen por la  memoria de sus sueños.

Amarillo para los que aman el sol, para los que miran de frente, calentando su  cara, sus manos con el sudor de su esfuerzo, con la belleza inusual que es un cuerpo formado por el espejo de la auotoaceptación.

Naranja   para los que  creen en la intuición, para aquellos que siguen los dictámenes de su corazón, los que transitan la vida con olor a  mandarinas en el  verbo y la palabra.

Violeta y azul para los que vuelan, para los que alzan sus alas divisando el futuro emocional  proyectándolo desde su aquí y ahora…Son los ángeles de la planificación.

Y rojo,  rojo para los que aman, para los que viven la vida con PASION  , los que disfrutan de las pequeñas cosas intensamente…los aventureros de la palabra, los buscadores del oro interior, los que aman y besan la Tierra donde pisan, el agua donde beben y la Vida que van a vivir.

Bendito colores que nos regala la Madre Tierra….Mi vida es del color de mis sueños, un arcoíris  de palabras…que te regalo sin esperar recompensa.

Copyright, 2012, José Luis Fuentes

El milagro de la vida

 

 

Leer ://www.goear.com/listen/7daf51e/memorial-michael-nyman

Hace doce años,  a las siete menos cinco de la mañana, el la nacional IV desde el Puerto de Santa María a Sevilla, el coche en el que  viajaba  dormido dio tres vueltas sobre sí mismo y quedo literalmente aplastado sobre la cuneta entre los “quitamiedos”. Amanecía cerca de la localidad  de El Cuervo, una brisa resplandeciente transitaba entre el alquitrán y el amasijo de hierros donde me encontraba aplastado.

Recuerdo el sonido de los golpes en mi menoría como si tuviera un sistema sourround en mi cerebro. Recuerdo cada pensamiento que tuve en los microsegundos que te da tiempo a sentir….Y mi gran pensamiento era: “Todavía no, todavía no, necesito una oportunidad para conseguir lo que he venido a realizar”…E s cierto que tu vida pasa por delante de ti, porque nuestro cerebro y la memoria emocional es un gran disco duro multimedia. Creo que cuando se tiene un accidente se activa una tecla que te hace pasar rápidamente por la cinta de tu vida…Y es un instante, cuando la observas, no es nada.

La vida es el cúmulo de momentos y experiencias que transitan por nuestro caminar; hay personas que no perciben que están vivas porque durante todo su ciclo se dedican a sobrevivir. No era mi caso. Hasta ese día ya había recorrido un gran camino: Un camino de equivocaciones, de aprendizaje, de lágrimas y alguna que otra decepción. Y no era consciente del mayor milagro que la vida me había otorgado: la propia Vida. Ahora, sentía cada poro de mi piel, el sudor del frío agarrando mi respiración, sentía las costillas aplastadas, cómo  mi pierna derecha no respondía….Sentía….Y daba gracias a la vida por sentir, por poder respirar, por ver el amanecer entre el amasijo de hierros….Por darme la oportunidad de  seguir vivo.

Ese día dejé muchas cosas en aquél coche, en aquél kilómetro que me cambió la vida: dejé mis miedos, dejé mis complejos, dejé las creencias irracionales, dejé la lástima, dejé el desconsuelo, dejé el orgullo, dejé mi falso ego….

Y comencé a aprender a dar las gracias, a perdonar, a perdonar, a sentir cada segundo como si fuera el último de mi vida: Aprendí a mirar y observar, aprendí a abrazar, a tocar el mundo con mis sueños, a utilizar mis 60000 pensamientos diarios para darle fuerza a mis neuroconexiones y mandar un mensaje a mi cuerpo:” tú puedes, tú lo vas a lograr”…

Y así fu cómo apliqué el principio de la resiliencia en mi vida….Cómo, desde entonces, todo ha cambiado, mejorado. Ahora soy mejor persona, ahora estoy alineado con mis sueños…Y me dedico profesionalmente a acompañar a las personas en su propio viaje. Porque mis manos siempre están dispuestas a facilitar las herramientas para salir de tu propia amasijo en el que muchas veces nos encontramos  aplastados, la que te impide avanzar….Y decirte que una vez que decides mirar hacia adelante y triunfar….Dirás lo que dijo el Cuervo de Allan POE ( ¿coincidencia de que mi accidente fuera en la localidad de El Cuervo?) –  “Nunca más, nunca más”. Y estarás dispuesto a vivir tu propio viaje en tu camino de baldosas amarillas.

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