El acto de escribir.

Presentación1El acto de escribir es como ver a tu dios interior…Es el encuentro con cada anhelo, con cada estigma  decolorado que existe en el fondo de tu retina emocional. Pueden pasar los años, los efectos de la  melancolía, la risa y las lágrimas que acompaña al desembarco de las palabras. El Acto de escribir es una posición ante el mundo….Nacemos solos, morimos solos y escribes frente a la soledad de nuestra conciencia. Los personajes de mis relatos forman parte de mi territorio comanche, de mi isla de las palabras. Escribo para poder entenderme a mí mismo, para comprender mi dialogo interno, para darle voz a los que no tienen voz, a la creatividad de mis pensamientos. Escribo, para posicionarme ante un mundo que necesita la magia de las palabras, la dislexia de las emociones. No escribo para los demás, esa es la  vanidad del escritor. Escribo para salvarme de la ignorancia de no entender el mundo que me ha tocado vivir. Agradezco al universo la oportunidad de que mucha gente me lea, me  entienda, me comprenda e incluso se alinee con mis pensamientos: Esa es mi vanidad, mentiría si no la reconozco un día tan especial como hoy. Necesito a mis lectores porque me dan la energía que fluye cuando delante de mi ordenador, tecleo los nombre de Yago e Iciar, describo el acantilado de las palabras, navego por el salitre de la bahía acompañado al árbol del olvido, lloro junto al cuerpo inerte del gran pintor el gato Boniato. Prometo seguir luchando por existir, por eso escribo, para dejar parte de mi legado emocional transcrito en emociones que perduren más allá de mis huesos.

Feliz día Internacional del libro.

J. Luis Fuentes. Escritor-Coach-Trainer emocional.

El lago de los sueños

Anoche me levanté a primera hora de la madrugada oliendo a madreselva en el jardín del patio trasero. Tomé un vaso de agua mientras abría la puerta de madera. Marché a coger la barca, en silencio, como suelo hacer los veranos  insomnes. Deslicé el bote desde el embarcadero. Me adentré en el lago, acompañado por  el sonido de grillos y la luz de una luna que se comía el corazón  del bosque.  Todo mi cuerpo se estremeció de emoción. Estaba solo, en la inmensidad del lago, lejos de todo el ruido que  me intoxicaba mi vida: Ahora, nadie me protegía; ni proclamas, ni dádivas, ni palmas que te alejen del camino que quería emprender.

El viento del norte comenzó a mover las aguas, la barca, mientras los arboles en la orilla danzaban una mágica pavana que acompasaba  el ritual  que iba a comenzar.

Pensé en cada momento que la vida me había hecho grande, fuerte, en cada persona a la  que tenía que agradecer su aliento, sus manos, en los besos robados, los  abrazos compartidos, las confesiones inconfesables, las risas desinteresadas….Me acordé de los bizcochos de mi tía abuela, de las macetas de jazmín que proclamaban que la vida era primavera, de las dunas de poniente, donde vi por primera vez la muerte en el cuerpo de un delfín…. Lloré. Lloré, agradeciéndole a la vida cada minuto, cada segundo incesante que me había permitido existir, sin prisas, siendo  un niño con cuerpo de hombre y un hombre con corazón de niño…De cada lágrima que caía sobre las frías aguas del lago, brotó un sueño, de todos los colores, con olor a caramelos, a regaliz de vida….Eran las emociones, que se agolpaban para reciclarse.  Y me fundí con cada lágrima ,reciclándome una vez más, sin miedo a seguir viviendo …Sintiendo la fuerza de mi interior.

La estatua de las emociones

Había una vez una estatua en la plaza de un mercado, alta, radiante, espectacular, Inauguraron su   presencia un día de otoño, con las hojas al caer de los árboles de la plazuela. La gente admiraba su efigie, radiante, serena, bella como una tarde de café en silencio.

Todo el mundo que pasaba por la plazuela hablaba de su prestancia, de sus volúmenes, del material con que estaba construido…Pero nadie se fijaba en sus detalles más particulares: había pequeñas rendijas en la estructura por donde calaban las gotas de lluvia y entraban en su interior…Pasado un tiempo, nadie se fijaba en ella, en su semblante, en su postura, siempre dispuesta a servir la belleza a los demás. Cumplía una misión: hacer feliz a todo el mundo que pasara por la plazuela, aunque fuera de pasada, allí estaba su sombra para cobijar.

Y así pasaron cuarenta años sin que nadie se fijara en ella, tan solo las golondrinas y las arañas  que se refugiaban en su interior.

 Una noche de invierno, una de esas noches que parece que el mundo se va a derrumbar, truenos, rayos y centellas caían sobra l plazuela, un rayo se introdujo sobre el cordón de la efigie, dotándola mágicamente de vida ….Se puso erguida, , mojada, temblando, comenzó a caminar y con cada paso que daba aprendía lecciones de vida únicas e irrepetibles:

“Soy lo más importante que existe.”

“Desde ahora, soy. No miraré al pasado, siempre hacia adelante”

“Hoy, soy dueña de mis emociones, tengo la oportunidad única e irrepetible de ser feliz manejando mi cuerpo, mi mente, y mi espíritu”….

“Me he pasado cuarenta años viviendo para hacer feliz a los demás…..Ahora ha llegado el momento de decirme a mí.”..

Y se marchó entre los árboles, bailando sobre una lluvia torrencial, sin frio, sin equipaje…sin miedo…afrontando su nuevo destino.

Copyright, 2010,  José Luis Fuentes .

http://www.emocionesparaelcoaching.com

Despertar

– Llora, llora todo lo que puedas y más, hasta el infinito. Seca tus lágrimas con leves sonrisas que te proyecten desde el presente hasta tu realidad más inmediata. Tranquila,  ¿Ves? Toda está bien, toda está como tu has dispuesto que esté, nada ha cambiado, todo sigue igual. Bueno, igual no…Ahora hay más luz, has vuelto a entrar en cada habitación emocional y quitada las sabanas que cubrían tus emociones:  la cómoda de la alegría, el piano de la añoranza, ese que toca melodías que te erizan la piel. Hemos abierto las ventanas a la esperanza, ahora eres capaz de ver prados verdes, incluso de sentir en tus pies la tierra y el olor de las hojas secas.

 

– Puedes seguir soñando desde la realidad, desde el aquí y ahora.es el momento de elegir salir de la oscuridad.

 

– Todo sale según el proyecto que tu universo ha preparado para ti…pero debes despertar y volver de tus sueños.

Y por fin abrió los ojos en el frondoso bosque

– Escena de visualizacion de un  príncipe coach  con la bella durmiente-

 

Proactividad emocional

Despierto,t

Dedicado a todos los que emprendieron el viaje y decidieron volver….

Leer con: Ebben no andro lontana, maría Calas

http://www.goear.com/listen/01695b1/ebben-ne-andro-lontana-maria-callas

Despierto, latente, ausente, tomo el último sorbo de café, busco el aroma sibilino que deja la marca de la ausencia, el bajo incesante que no aterra, que no duele…que no deje marca… Hace frío, mucho frío. Me abrigo con los pedazos salvajes que ha dejado mi corazón sobre la chimenea, y recojo de la pared las últimas fotos encendidas que aún alumbran  mi aurea. Todo lo que comienza acaba, todo los finales son el comienzo de una gran partida….un nuevo camino se hace realidad cuando  finaliza el anterior….pero hay viajes que hay que hacer solos, como este. Lo dejo todo, y a todos. No puede ser de otra forma, estoy sereno. No tengo deudas pendientes. He dejado las monedas para mi barca, las cartas escritas  a quien corresponden, el Jersey doblado y guardado en el cajón del frío. La cocina está ausente de vida, ya no hay compota de manzanas, ni tan siquiera la comida de  Willy, mi perro fiel. El, mejor, que nadie, entiende lo que voy a hacer. Recorro por última vez cada habitación; subo a ver el cuarto de mi hijo donde hemos compartido momentos inenarrables de felicidad. Ahora, se respira la ausencia…..Viajo al cuarto de los desastres donde tantas tardes tacábamos el violín mientras La tata Alfonsa  nos preparaba la cena….como siempre, cuidándonos hasta  que nos emborrachábamos de felicidad…..Mi biblioteca, los dejo a todos en su sitio: Shakespeare, Rousseau, Steiner, Bucay, Levi, Tabuchi, Auster….y mi querido Murakami. Cuantas noches frente al fuego, leyendo…Inventando., Cuantas historias recreadas en mis  sueños, fruto de un apasionante encuentro con mi inocencia….Me marcho, ha llegado la hora….Lo siento. No tengo miedo, pero hace frío. Ya la veo….es potente, radiante, acogedora, mágicamente protectora….Abro la puerta en silencio y salgo al prado, al huerto congelado por el incesante frío…Se me cala hasta los huesos…siento como sube la temperatura entre mis manos y el corazón….se riegan mis sueños……puedo…..puedo….pero no debo ni quiero. No, Me quedo….merece la pena, hay susurros en mis oídos que me incitan al descanso pero mi huerto está floreciendo…Acabo de ver los nenúfares, las acacias en su apogeo….Y las mariposas que preceden a una primavera cálida en esta parte del sur del mundo…..Me quedo, me siento en el zaguán y cojo entre las manos una copia de “un grito de amor desde el centro del mundo de Kyochy Katayama. Abro el libro al azar y leo:

–        “¿crees que la duración del tiempo es un problema?

“El tiempo que he estado contigo ha sido corto, muy corto, pero muy, muy feliz. Tan feliz que no podía serlo más. Seguro que he sido  más feliz que nadie en este mundo…Incluso en esto momentos….de lo que hay aquí y ahora, seguirá existiendo eternamente”

Lloro con los ojos abiertos, igual que se debe de amar…mirando de frente a los corazones que te importan. He sembrado semillas de amor que germinan besos terapéuticos…….Ahora lo sé. No es mi momento……..

–¡Hijo!….Has abierto los ojos…… ¡y sonríes!

– ¿Dónde estoy?

– Estás aquí y ahora, junto a nosotros…. ¿Nos ves? No te toques ese tubo que es por donde llevas alimentándote……

Escucho el aria de Ne andro lontana, Esta aria pertenece a La Wally, de Alfredo Catalani.
La historia se sitúa en los Alpes., la protagonista decide huir. Este es el momento de su despedida de su hogar.

Sonrío, porque yo no me despedido, frente a mí, los que siempre me quisieron….. Y he soñado con los que quedan por venir. Dos palabras cambió mi mundo: proactividad emocional.

La gárgola de los soñadores

Subí los escalones de la cúpula de Notre Dame en una tarde lluviosa y tormentosa…pero tenía una cita ineludible con él. El viento  del norte agitaba la ciudad, dejaba  vislumbrar  la aproximación de una noche gélida como las piedras que componían cada rincón de la cúpula….Y allí estaba, esperándome, aburrido, con los brazos sobre su cara, como la recordaba, eternamente melancólico…. Crucé despacio entre las losetas que separaban el ábside de la infinita Ile de la Cité….Y sigilosamente me acerqué a él: 

–     Cuanto tiempo, querido amigo, – me dijo-, ¿Me has echado de menos? 

–     Siempre se  echa de menos a los buenos amigos…. ¿Cómo te va? 

–    Como siempre, cuidando de los soñadores…. 

–    ¿Nunca te has planteado el marcharte? 

–    Mientras sigan existiendo personas que sueñen y deseen hacer realidad sus anhelos, aquí estaré yo, vigilando desde mi cúpula que se cumplan los deseos del mundo…. 

–      He venido a decirte que por fin se han cumplido parte de mis sueños… 

–    … Lo sé, te he seguido durante tu viaje… ¿Y ahora que vas a hacer? 

–     Compartir mi secreto con los demás 

–     Ya sabes donde estoy, aquí seguiré por los siglos…mucha suerte en tu nuevo empeño… 

–     Adiós, amigo, te traigo un regalo 

–     El mejor regalo que me puedes ofrecer es que viajes por el mundo contando que es posible… 

–    ¿Que es posible? 

–    Ya lo sabes, querido coach… alcanzar la felicidad. 

Y me marché entre lagrimas de alegría sabiendo que mi amistad con la gárgola de los soñadores, será para siempre, solo debo cerrar los ojos y encuentras el secreto de su poder: Quien viaja a Notre Dame, toca sus alas y sueña…verá cumplido sus deseos. 

Seguí mi camino  de baldosas amarillas, cruzando el Pont Neuf, mientras Paris despertaba  oliendo al café de los soñadores.

 

Camino de la felicidad

¿Cómo?
– Cometamos una locura, corre, vámonos…
– Pero… ¿A dónde?….
– No lo se, pero marchémonos….
– Estás loco, jajaja
– Si, jajaja…Loco, loco de amor por ti.
– ¡Qué bonito lo que me has dicho!…
– Y te puedo decir aun mas, pero en el camino
– Hacia donde… ¿norte o sur?….
– Siempre hacia el sur…
– … Camino de las estrellas…
– …Nos guiaremos por ella…
– ¿Y porqué en este momento?

– Para vivir la aventura del desconocido, para seguir nuestro camino sin mirar las huellas, para reír, para aumentar nuestra complicidad, para seguir una vida donde nadie nos conozca…para…
– um… Vale. ¿Tienes hecha la maleta?
– ¿Qué maleta? Esto es una aventura
– Necesito mis cosas, my ropa, my libros, mis…
– desapegomonos de todo…
– A ti te pasa algo ¿verdad?
– Si, ¿cómo lo has notado?
– Conozco tu mirada…
– Ya
– Que te pasa…
– Solo nos queda una vida, solo tenemos una vida y quiero aprovecharla
– ¿Y no lo haces en estos momentos?
– Podría mejorar, siempre podría mejorar….Tengo ganas de ver el mundo…
– Pues comámonos el mundo…

Partieron una tarde de uno de primavera sin rumbo fijo, guiado por las estrellas, en busca de un sueño…En busca de la felicidad….sin darse cuenta que la felicidad ya viajaba con ellos desde hacía  años.

El camino se comienza el día que tomamos conciencia que guiamos nuestro propio sendero. Y el sendero es personal, aunque en él nos encontremos a gente, puestas de sol, maravillosas escenas. Vive tu vida, persigue tu sendero. Merece la pena.