MONOLOGO DEL ESPANTAPÁJAROS KLAUS

Hace unos meses llegó a mi consulta de coaching un cliente muy especial, klaus, un espantapájaros. Me ha dado permiso para hablar de su caso: llegó con múltiples creencias irracionales, miedo a no valer para nada, a no poder cambiar su destino. Su meta más inmediata era rescatar fuerzas para afrontar los cambios. Trabajó duro en su proyecto personal…Y triunfó. Hoy he recibido este  pequeño texto. Klaus está triunfando en un Pub de Brooklyn haciendo monólogos. Este es uno de ellos basado en su propia vida.

MONÓLOGO DEL ESPANTAPAJAROS KLAUS

“¡Ay! ¡que cansado estoy!, me duele toda la paja de estar en esta posición. Ah, por cierto, hola, me llamo klaus, klaus el espantapájaros. ¿Que porqué klaus? Pues deberíais preguntárselo a quien me crearon, Albert y Adrian, los niños que habitan en la casa que está al otro lado de la verja. Por lo visto, decían que me parecía a Santa klaus, y como sus padres son agnósticos, me quitaron lo de “san”. Y es lo que yo digo, para que exista un santo siempre tiene que haber un diablo… No os podéis imaginar lo duro que es ser espantapájaros, la gente se piensa que somos seres despreciables, porque nuestra misión es hacer huir a toda ave que pasa por nuestro lado, y la verdad, os tengo que confesar que yo no puedo…¡Es que no puedo!: No me sale del alma ponerle caras inquietantes y monstruosas a las pobres garzas que habitan en el bosque. No valgo para nada, es la verdad…lo único que tengo que hacer y no lo hago bien… A veces, cuando una urraca viene por aquí, le digo, ¡”anda bonita, ven!, cuéntame tus penas, se posa en mis brazos y charlamos toda la tarde”…Recuerdo una tarde en que dos cuervos se dedicaron a contarme que tenían tres crías y que no llegaban a final de mes…le dejé que cogieran cuatro o cinco patatas de mi huerto. Otra vez, un jabalí de raza noble me contó que llevaba dos días sin comer, que se desfallecía, pobrecito, le deje que se llevara cuatro sandias a su casa…y es que no puedo, no puedo…me puede la pena ajena.
A mí, en verdad, lo que me gustaría es ser bailarín, ¡sí, bailarín!, aquí, al solito, a veces me pongo a cantar e intento mover mis piernas, pero claro, estoy clavado al palo y no puedo, me encanta soñar; a veces, sueño que Judy Garland viene a mi huerto, me saca de mi palo y me lleva por su camino de baldosa amarillas junto al hombre de hojalata; otra veces, sueño que una princesa pasea con su caballo blanco y me lleva a su corte convirtiéndome en un danzarín real. No se… Así se me pasa el tiempo, no me aburro, me cuesta menos digerir que mi vida no tiene sentido, porque yo…yo no nací para espantar, sino para soñar…..

Anda tú, tú que estas ahí…antes que venga mi dueño y me muela a palos cuando vea que hoy le he regalado a los topos la plantación entera de patatas, zanahorias y lechugas…¿porqué no vienes a por mí?, ¿porque no me sacas de este huerto y me llevas contigo?…¡prometo ser mimoso!, incluso te puedo cantar por la noche alguna que otra nana, me las enseña mama búho…

… anda, se bueno…sácame de aquí y llévame a tu mundo de sueños….”

Copyright,2010,José Luis Fuentes. Todos los derechos reservados.

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3 comentarios en “MONOLOGO DEL ESPANTAPÁJAROS KLAUS

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