Sin rencor

SIN RENCOR

 

-Hola… ¿Sanz?

–  Si, dígame…

–  ¿Eres Adrián Sanz?

– Si, dígame, quién es.

–  Mira, te va a parecer sorprendente, soy Ventura.

-¿Quién?

–  Andrés Ventura, ¿te acuerdas de mí?

–  Perdona, ¿nos conocemos?

–  “Gafitas de cuatro ojos, capitán de los piojos

–  Oiga, no tengo ganas de bromas…

–  Pero Adrián, no me reconoces…Espera a lo mejor ahora si te canto esta canción sabes quien soy:

“¿Qué es el viento?, las orejas de Sanz en movimiento”.

Silencio.

– Hola, ¿estás ahí?….

…¿Andrés?

–  Ahora, ahora ya has caído verdad?

— Qué es lo que quieres, ¿cómo me has localizado?

–  Mira, Andrés, hace cuarenta años que no se de ti, pero te juro que me he acordado a la largo de mi vida muchas veces de los años que pasamos en el internado.

–  Yo también me he acordado.

–  ¿Verdad que lo pasamos bien?

–  Lo pasarías bien tú, yo sólo recuerdo como os metíais conmigo, me pegabais encerrándome en el sótano… Recuerdo las palizas atado a la cañería, las vejaciones…

–  Éramos niños, Adrián, no sabíamos lo que hacíamos…

– ¿Qué es lo que quieres?

–  Mira, he pensado que a lo mejor te gustaría que nos viéramos para recordar viejos tiempos.

— Ya no hay nada que recordar.

–  En verdad te he llamado para otra cosa…

–   Dime.

–   No se como empezar, te cuento, he tenido una vida diríamos que afortunada, me han ido bien los negocios que heredé de mi padre y me he dedicado a vilipendiar la fortuna. Adrián, mi vida ha estado llena de excesos: mujeres, alcohol, droga…Hace unos días me han diagnosticado un cáncer terminal, me han dicho que no me quedan más de un mes de vida…

–   …Y me llamas porque sabes que soy un oncólogo de fama mundial, ¿verdad? una vez mas me buscas para que te ayude, pero no lo voy a hacer, me jodiste la vida, tú y todos los hijos de puta con los que te juntabas, no voy a…

–  No, no quiero que me ayudes.

–  ¿Entonces?

–  Sólo te llamo para pedirte perdón, para decirte que fui cruel contigo, que no te merecías nada de lo que te hicimos. Sabíamos que eras especial, que valías mucho, y nos llenabas de envidia.

Adrián, no me quiero ir teniendo deudas pendientes…Quiero estar en paz conmigo mismo.

Se que no te lo puedo pedir, pero te suplico que me perdones.

–  Cuarenta años esperando este momento…He vivido con rencor, también a mí me está matando…Te perdono.

–  Gracias, Adrián.

–  ¿Y qué tipo de cáncer tienes?…

-… Cáncer emocional.

–  Cáncer emocional:  tiene su origen en las cargas emocionales que uno acumula a lo largo de la vida por acciones no resueltas. Sintomatología: malos sueños, pesadillas, mala conciencia,.

Para su cura se solicita al paciente que resuelva sus conflictos internos. Perdonarse a uno mismo es un acto generoso que nos limpia el corazón

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